Review The Walking Dead 136


¡Muy buenas amigos!

Con algo de retraso sobre la salida del número 136, y teniendo que saltarme la publicación del 135 por motivos ajenos a mi voluntad, aquí está de nuevo vuestro amigo SSC para pedir disculpas por la demora y reseñar este capítulo de The Walking Dead, una historia que vuelve a coger velocidad de crucero después de unos números de ritmo más lento en el que se fueron cocinando las tramas que ahora leemos.

Sin más preámbulo, lo mejor es, sin duda, que nos metamos en faena. ¡Vamos a ello!



Siempre hago un breve resumen del capítulo anterior, pero en este caso es aún más necesario ya que no pude reseñarlo el mes pasado. Pues bien, el 135 no sale en ningún momento de La Cima, en lo que parece un intento de Kirkman de sacar a Rick de la primera plana de la historia. En este tebeo vemos como Maggie tiene que lidiar con los agresores de su hija y el intento de asesinato de Carl, en defensa propia pero sin autocontrol, a sus atacantes. Maggie decide llevar a Carl a la cárcel por dos motivos. Uno para ponerlo a salvo y dos para explicarle que "ya no matamos a nadie". Por otro lado, Jesús descubre que su zombi parlante es sólo una niña con una tétrica careta de piel llamada Lydia. Ella está en una celda junto a la de Carl y ambos comienzan a hablar. Lo último reseñable, y quizás lo más importante del número, es que Gregory, como ya intuíamos, utiliza el enfado de los padres de los niños que agredieron a Sophia -que ellos creen inocentes, en realidad- para manipularles y empezar a montar una posible revolución. Hablando incluso de matar a Maggie.

Y justo en este momento retomamos la historia en el número 136. La sorpresa inicial de los padres de los chicos es genuina, afirman no ser asesinos y que eso es ir demasiado lejos. Sin embargo, la personalidad sibilina y manipuladora de Gregory sabe como tocar la fibra sensible de los demás y trata de convencerlos de que matar a Maggie puede salvar vidas y que "nos iría mejor si yo estuviera al mando de nuevo". La viñeta de Adlar es una de esas pequeñas obras de arte, mezcla de contraluz y primer plano. En ella vemos la cabeza de espaldas de Gregory mientras se dirige a los asustados padres que lo miran con expresiones que van desde el temor hasta la pena pasando por el enfado.

Saltamos para ver como Maggie y Jesús hablan con Marco para que les repita lo que pasó cuando tuvo que abandonar a Ken. La historia de los zombis que susurraban y que él creía que era una locura. Los líderes de La Cima saben sumar dos más dos y rápidamente llegan a la conclusión de que Lydia es del mismo grupo.

Rápidamente saltamos a la localización de Lydia, en la celda junto a la de Carl, con quién parece estar haciendo buenas migas. Es fácil ver cómo el hijo de Rick se siente identificado con lo que esa chica ha pasado estando tanto tiempo de un lado para otro en un mundo de muertos vivientes. La actitud del chico para con la chica empieza a ser incluso protectora.

¿Os preguntabais cómo estaría Sophia y cómo se estaría recuperando del ataque? ¡Pues desde luego mejor que la de la serie!. Bromas aparte, Kirkman nos lleva en un abrir y cerrar de ojos a la enfermería sólo para comprobar las secuelas del ataque y cómo la chica despierta y se muestra aterrorizada ante la posibilidad de que los agresores puedan terminar su tarea. Por arte del birlibirloque y la magia de la elipsis, por la siguiente viñeta sabemos que Sophia se lo ha contado todo a su madre y que ésta ya está pensando en un buen castigo.

Nuevo salto para mostrarnos una de esas escenas cotidianas que tanto nos gustan de Kirkman. Jesús habla con el doctor sobre una carta... y se besan... no sé a vosotros, pero a mi me ha sorprendido que Jesús sea gay. A ver adónde nos lleva esta información que de forma nada sutil ha dejado caer el autor.

Volvemos a las celdas para ver a Maggie sacando a Carl de la suya. El chico trata de que libere a Lydia ya que en todo lo que ha dicho hasta ahora no parece peligrosa en absoluto, pero Maggie, con buen criterio, le explica que puede ser peligrosa y que de momento lo más sensato es mantenerla bajo custodia. De hecho la siguiente página nos muestra a unos susurradores observando La Cima. Dos frases me hacen temer lo peor. Una, "El líder está en camino" y dos, "Lydia es fuerte. Aguantará." Igual la chica no es tan víctima de las circunstancias como en principio parece.
El único cambio de localización resulta un poco anticlimático y nos lleva a Alejandria (¿qué ha pasado con El Reino y con Michonne!!??)  para ver cómo Rick es recibido por Andrea. En dos páginas, los autores tienen la maestría de mostrarnos que las cosas van bien en el lugar, que Eugene está preocupado ¿por Rosita?, que Magna y su grupo han dejado de lado sus reticencias y forman parte activa y productiva de la comunidad y que Andrea echaba mucho de menos a Rick.

Volvemos La Cima para descubrir que Carl ha vuelto al trabajo. El chico teme que su relación con su jefe cambie tras lo sucedido, pero Earl le deja claro que no hay problemas, que confía en él. Esta conversación vuelve a poner de manifiesto la importancia que tanto Rick como su hijo tienen para la civilización que se está formando: "Eres Carl Grimes... basta que estornudes para que haya rumores". La conversación se detiene bruscamente cuando Carl descubre al padre de uno de sus agresores mirándolo fijamente. Su mirada da miedo.

La siguiente imagen nos muestra a Lydia llorando en su celda. De nuevo parece sólo una chica perdida. Llora por la muerte de su amigo en el ataque a los hombres de Jesús, aunque dice reconocer que lo que hicieron estuvo mal. Afirma sentirse muy sola y asustada, y Carl, de nuevo el caballero andante, le dice que hará lo posible por ayudarla.

Mientras Carl abandona a Lydia, nosotros nos vamos a ver qué es lo que estaba pensando el padre de su agresor. Como nos temíamos, el veneno de Gregory ha terminado haciendo efecto y ya tiene un cómplice al que posiblemente le podrá cargar el mochuelo del asesinato de Maggie y ser el chivo expiatorio que el pueblo necesitará después, cuando él vuelva a gobernar. La única condición que pone el padre es que también hay que deshacerse de Carl. Fijaros en la mirada de Gregory, entre satisfecha y calculadora. Comprobando si alguien estará viendo o escuchando esa conversación. Brutal Adlar en dos viñetas aparentemente sin importancia.

Por último, volvemos a la celda de Lydia donde vuelve a estar un Carl que parece sentirse más a gusto con ella que con nadie. El hijo de Rick abre su corazón y le cuenta las cosas por las que ha pasado y cómo se siente después de haberlas superado. Kirkman cierra el capitulo del mes con una imagen que imagino pretende ser evocadora. Lydia se pone el sombrero de Carl, el que le dio Rick para que se sintiera más mayor y más fuerte. ¿Una muestra de lo buena que puede llegar a ser la joven o una demostración de cómo ha sabido manipularle y ganarse su confianza?... a la hora del cierre de esta edición, y teniendo en cuenta lo visto en este episodio, me decanto más por la segunda opción. Esa sonrisa de ella y esas frases de los susurradores mientras vigilan La Cima, lo admito, me han acojonado (permítaseme la expresión).








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1 comentarios :

  1. Pero que Jesús sea gay ya se había mencionado en números anteriores, no?

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